La miopía del emprendedor

Volvemos otra semana más “obsesionados” con localizar los ELEMENTOS DEL FRACASO. En artículo anteriores hemos descubierto que la MOTIVACIÓN  es el motor de cualquier actividad que pongamos en marcha, ese empujón que vamos a necesitar cuando las cosas se pongan feas, que como ya sabes, se pondrán.  Hoy en cambio vamos a centrarnos en una “enfermedad” recurrente en los emprendedores, que todos la hemos tenido en algún momento de nuestras emprendedoras vidas. Además tiene mucho que ver con la motivación. ¿Cuál es esta misteriosa enfermedad? Algunos autores y consultores la denominan LA MIOPÍA DEL EMPRENDEDOR.

“La miopía del emprendedor, esa enfermedad que sufren o han sufrido los emprendedores”

¿Cuáles son sus síntomas? Esta enfermedad tiene múltiples síntomas, pero no necesariamente tienes que tenerlos todos para sufrirla. Un solo síntoma es suficiente para acercarte al FRACASO. Los síntomas son los siguientes:

  1. Pensar en el producto/servicio antes que en las necesidades del mercado (Excesivo enfoque al producto).

No conozco a ningún emprendedor que no haya cometido este error alguna vez. La mayoría de las ideas de negocio que se plantean están orientadas hacia algún producto o servicio nuevo, diferente, rompedor, innovador…. Podemos seguir añadiendo calificativos extraordinarios, pero muchas veces no sabemos quienes estarán realmente dispuestos a comprarlo ni la necesidad real de mercado que soluciona. En este punto, debemos responder unas preguntas clave:

  • ¿Qué problemática o necesidad de nuestros clientes soluciona?
  • ¿Existe algo que responda a esa problemática o necesidad de forma óptima? ¿O más barato?

“por muy innovador o rompedor que sea nuestro producto, muchas veces no sabemos quién va a comprarlo”

No digo que centrarnos en el producto sea un elemento intrínseco del fracaso. Muchas de estas ideas pueden triunfar, pero las probabilidades de éxito y de supervivencia a largo plazo se ven mermadas. Por qué digo esto, porque vivimos en un mundo donde el ritmo de innovación es tan alto que el riesgo de quedarse obsoleto es brutal. Frecuentemente salen soluciones mejores o más baratas, y el mercado al final opta por la solución que maximiza la relación calidad-precio.

“El mercado, aunque es irracional, busca maximizar su relación calidad-precio”

¿Te ocurre o te ha ocurrido alguna vez? No te preocupes, podemos solucionar el problema si cambiamos el enfoque emprendedor. El orden de creación debe ser:

  1. Localizar las necesidades del mercado
  2. Crear productos o servicios que las solucionen. Es cierto que también corremos el riesgo de obsolescencia, pero si nuestro foco está puesto en solucionar las necesidades de los clientes, podremos transformar nuestras ideas en oportunidades de negocio reales y multiplicaremos las probabilidades de éxito.

Lo bueno del enfoque de demanda (las necesidades de los clientes) es que el modelo de negocio puede ir pivotando hasta encontrar el que de respuesta y podamos monetizar. En cambio, si nos centramos en el producto/servicio será muy complicado su adaptabilidad.

En resumen, cambia el proceso de trabajo. Primero localiza la necesidad y luego busca un producto o servicio que pueda cubrirla, es mucho más sencillo que buscarle una necesidad a un producto.

“Invierte el orden de innovación, primero busca la necesidad y luego el producto”

  1. Darle excesivo valor a las ideas. La idea no lo es todo.

Hay una situación que define a la perfección este síntoma. Un/a amig@ te llama porque quiere contarte una idea de negocio, pero tienes que prometerle dos cosas. En primer lugar, que no se lo contaras a nadie y en segundo lugar que no se la vas a copiar. ¿Saben una cosa? Esa persona ya ha fracasado sin hacer nada.expansion

¿Qué es una idea? Entre las múltiples acepciones que nos da la RAE, la 5ª y la 6ª reflejan el concepto de idea como propuesta de negocio “Intención de hacer algo” y “Plan y disposición que se ordena en la imaginación para la formación de una obra”.  ¿En algún lado se cita que las ideas son privadas y exclusivas? Si la idea se te ocurrió a ti….¿no puede habérsele ocurrido a otro? Siento darte una mala noticia. Probablemente alguien tenga la misma idea y además puede estar desarrollándola. Quita esa cara de indignación, no quiero hacerte sentir mal con tu idea, lo que quiero es demostrarte que reservar para ti tu idea es un grave error y probablemente uno de los grandes ELEMENTOS DEL FRACASO.

Una idea compartida es una idea que pasa filtros. Tu visión no es perfecta y puedes estar influenciado por la miopía del emprendedor. Puede que te estés perdiendo puntos de vista importantes. Comenta tu idea con todo el mundo, entre más gente mejor. ¿Sabes por qué? Porque por suerte o por desgracia, las ideas por sí sola no valen nada, no dan respuesta a las necesidades del mercado.

Seguramente, ahora mismo estarás dudando si comprarme o no mi idea. Pero te preguntarás. ¿Qué es lo importante entonces? Lo importante es el desarrollo de la idea, convertirla en un modelo de negocio y que además este modelo sea sostenible económica y técnicamente. Esta es la diferencia entre un inventor y un emprendedor. (tema en el que ahondaremos en futuros post)

¿Entiendes ahora por qué digo que tienes que comentar tu idea con todo el mundo? ¿Entiendes por qué la idea no vale nada? No voy a decir que las ideas son patrimonio de la humanidad, pero si no está acompañada de un buen desarrollo no tiene sentido. El empresario, escritor y conferenciante Timothy Ferris tiene una cita que es clave para comprender este “síntoma”. “Es posible robar las ideas, pero nadie puede robar su puesta en práctica ni la pasión por ellas”.

¿Te ha quedado claro que tienes que compartir tu idea? Tanto si es así o sigues posicionado en que tu “idea feliz” es secreto de Estado, te aconsejo que pases el siguiente filtro con ella:

  1. Confirma que responde a una necesidad de mercado.

Investiga el mercado y coméntala con todo aquel que puedas.

  1. Comprueba que no existan soluciones mejores o en su defecto más baratas que la nuestra.

Igual que en el punto 1.

  1. Asegúrate que es difícil copiar el desarrollo de la misma. Si alcanzar nuestro nivel de solución es relativamente sencillo, nuestro modelo de negocio no será continuable a medio plazo. Aunque este punto se soluciona si tenemos un claro enfoque a la demanda.

En conclusión, la idea es importante, pero no lo es todo. Debes centrarte en las necesidades del mercado, adecuando esa idea al mismo y convertirla a en un modelo de negocio sostenible. Existen diversos métodos, como el Lean Startup (que comentaremos en futuros post) que pueden ayudarte a tener esa visión de demanda, e ir pivotando tus ideas de forma que la conviertas. Mientras, comenta tu idea con todo el que te encuentres por la calle, valídala, contrástala, experimenta con ella. No tengas miedo, que, si alguien puede robártela, entonces no era tan buena idea.

Dailos Reyes Pérez

Dailos.reyes.emprendedores@gmail.com

https://dailosreyes.wordpress.com

https://www.facebook.com/dailosreyes.oficial

https://www.linkedin.com/in/dailosreyes

Deja un comentario